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jueves, 23 de octubre de 2014


OCTUBRE EN LDU 2014: Colaboración a cargo de Teresa Oteo Iglesias "Matadnos"


MATADNOS

A cargo de
Teresa Oteo
Iglesias


_ ¡Matadnos, por favor, matadnos!

Irene se despertó sobresaltada. Otra vez la misma horrible pesadilla que se repetía cada noche desde que llegó a aquel extraño y solitario pueblo y que, según google, era el lugar ideal para desconectar de la rutina y pasar unos días de descanso.
Podía escuchar las voces claramente, traspasando las gruesas y frías paredes de piedra de la bonita casa rural en la que se encontraba alojada, pero en ninguno de los sueños conseguía ver sus rostros.
No tardó en darse cuenta de que no se trataba de ninguna pesadilla, aquellas voces que pedían a gritos desesperadamente su propia muerte eran tan reales como ella misma.


El espíritu aventurero que permanecía latente bajo su uniforme de rutina, la llevó a indagar sobre la vivienda y los alrededores.
Visitó a los dueños de la casa que vivían en un pueblo cercano a la casona que alquilaban. Recordaban haber oído contar a sus abuelos y a los ancianos de la aldea, que hacía mucho, mucho tiempo aquel lugar era una especie de sanatorio, donde se internaba a personas enfermas manteniéndolas alejadas de la población. A los niños les contaban toda clase de historias terroríficas para evitar que se acercaran por allí y pudieran contraer aquella afección, pero, según le dijeron, ningún cliente se había quejado hasta entonces de oír ruidos ni gritos en la casa.
Ahora tenía claro lo que escuchaba cada noche: los desesperados lamentos de los espíritus de aquella pobre gente, rogando en su eternidad que alguien se apiade de ellos y terminar así, de una vez por todas, con su sufrimiento para poder descansar en paz.
Debió ser alguna terrible enfermedad. Nadie recordaba exactamente de qué mal se trataba pero, sin duda, tuvieron que padecer mucho para suplicar con tanta  desesperación que acabaran con sus vidas.
Continuaron las noches de quejidos, lamentaciones y angustia, ahora compartidos. Irene pasó del miedo a la impotencia de no poder aliviarles en su dolor.
Desde pequeña su abuela, que tenía fama de bruja entre el vecindario, le decía que ella era diferente, que tenía un don especial, un sexto sentido que le permitía  sentir y comunicarse con los que ya no están entre nosotros, nunca la había hecho mucho caso ni terminó de creérselo pero, después de todo, parecía que tenía razón.
Terminaron las vacaciones, regresó a casa y a su monótona actividad diaria.
Pasaron los meses pero aquellas extrañas vacaciones permanecían muy presentes en su memoria.
Un tiempo después comenzó a encontrarse mal, sus músculos parecían no tener fuerza, estaba perdiendo la sensibilidad, y su piel presentaba unas lesiones desagradables y dolorosas que se extendían por sus extremidades y su rostro.
Acudió al hospital presa del pánico. Los médicos, que se arremolinaban a su alrededor, la miraban sorprendidos:

_ ¿Ha visitado algún lugar extraño últimamente? Esta enfermedad se encuentra casi erradicada en nuestro país y es muy contagiosa, alguien que la padezca debe haberla infectado.  Lo que usted tiene es lepra.



 Colaborador de Octubre en LDU 2014:



Teresa Oteo Iglesias




Amiga de Letra digital Uruguay y Premio B en la segunda edición. Ha colaborado sistemáticamente en todas nuestras propuestas. Fiel a su estilo, el terror es característico en su obra. Su versatilidad queda demostrada en su otra  faceta literaria, la poesía. Ha participado en varias antologías poéticas y de relatos. Sus implacables y retorcidos finales hacen de sus breves relatos, maravillosas piezas de suspenso dignas para ser leídas y sin caer en la decepción.


Pueden visitarla en su blog personal




Pueden seguirla en:



y en Facebook 


Además de ser una activa colaboradora, mantengo con esta autora un sueño compartido y es su primera antología de relatos ORBIS VERBUM: un giro de compás. Este proyecto literario ha pasado por muchos cambios e intentos de promoción. He realizado varios vídeos como por ejemplo el siguiente:






Ideal ocasión para que ustedes consigan su ejemplar digital y pueden adquirir la antología Orbis Verbum: un giro de compás en Amazon:














10 comentarios :

G a b y* dijo...

Menudas vacaciones! Qué angustiante situación, no sólo la de ser receptora de esas voces -lamentos venidos del más allá- sino la de contraer una enfermedad como esa... un contagio a partir de su contacto con los espíritus vivientes de un pasado que se resiste a perecer.
Como siempre nos dejas con el corazón en la boca Tere!
Besos!
Gaby*

LuisBernardo Rodriguez dijo...

Menudo don le otorgaron a la pobre. Está bien percibir pero lo de ella es un exceso!! Excelente nivel como siempre, buenr relato y espero comaprtir el cierre del especial con la joya que me has enviado!!!

José Vte. dijo...

Son angustiosas las sensaciones que va trasmitiendo el relato, tan bien llevado. Se llega a sentir un poco de pena por esa muchacha con un poder tan poco agradable, pero es que ese final es el que deja definitivamente un amargo sabor de boca en un relato excelente.

Magnífico tu pulso de narradora Teriri.

Un beset

rodolfo dijo...

qué final !!! hay enfermedades tabú que aún erradicadas siguen produciendo pánico sólo oír su nombre.
De mi abuela heredé su debilidad de agudeza acústica, y el gusto por los platos de patatas guisadas , No puedo quejarme viendo lo que "otros " heredan

Yessy kan dijo...

Fantástico y escalofriante relato.
Por eso le tengo terror consultar a google. Y pensar que unas inocentes vacaciones le causarian tan horripilante enfermedad. !Que horror!
Saludos

Teresa Oteo dijo...

Muchas gracias a todos por pasar, leerme y dejar vuestros comentarios!
Besos!

LuisBernardo Rodriguez dijo...

A todos los lectores les aviso que el especial lo cerramos con otro relato de Teresa Oteo. Se llama "El niño de la chaqueta de pana", escalofriante!!!

Charo dijo...

De pequeña le tenía un miedo horrible a esta enfermedad! Mi abuela tenía unas revistas de las misiones donde se hablaba del Padre Damián, que se dedicaba a cuidad leprosos en la isla de Molokai y había algunos dibujos...me daban verdadero terror!
O me lo he soñado???

Sindel dijo...

Uy que relato Teresa! Una vacaciones que jamás olvidará, esas pesadillas recurrentes que la atormetaban por fin cobraron sentido cuando sabe lo que le está sucediendo sobre el final del texto.
Menos mal que hoy en día es algo bastante tratable, pero en aquellas épocas fue un mal mayor.
Muy bueno y fiel a tu estilo.
Un besote.

Judith dijo...

puff!! que horror, pobre mujer, ni modo, un buen desinfectante, mucha agua y jabón y a ver si se le pasa, que bárbaro xD!!
Muy bueno Tere!!