sábado, 19 de octubre de 2013


OCTUBRE EN LDU: Colaboración a cargo de Vladimir Pérez (Fragmento de novela)


OCTUBRE EN LDU
presenta:


Una nueva colaboración en el especial. Llega desde la gran Colombia y es un agrado que este autor se haya contactado conmigo. Vladimir Pérez es escritor que ha publicado en las publicaciones Odín y ha realizado proyectos para la televisión. Está preparando su nueva novela y quiso compartir un fragmento.

Una enorme casa colonial cobraba vida en un terreno de extensos campos de café. En esta antigua casa de varias generaciones y que albergaba oscuros secretos, vivía un pequeño (de escasos ocho años), sus ojos eran la mismísima inocencia aunque por dentro era un crío muy travieso. Su madre, una mujer joven y también con un mirar transparente era la encargada de los quehaceres del majestuoso lugar. Madre e hijo vivían, como todo criado solía vivir, alejado de sus ricos empleadores. 

En medio de ostentosas lámparas colgantes, cuadros al óleo con una impecable técnica y unos retratos familiares a blanco y negro del linaje que allí habitó se escondía un ático. Había que llegar a un solitario pasillo para llegar a la cocina, y al encontrar al final frente a los ojos de uno, había una puerta blanca de madera para lograr descender al ático, mientras se bajaba por unas astillosas escaleras que chillaban al ser pisadas. Allí se encontraban ambos, amparados por una deficiente luz que era brindaba por una lámpara de gas. Un reclamo algo chillón por parte de la madre que tenía asustado al niño, quien mostraba ahora unos ojos de horror, salpicados por unas vivas lágrimas.

-¿Por qué no quisisteis columpiar a la hija de los patrones?



El chico seguía mudo frente a la dictadora mujer, este lucía rígido como una tabla de surf.

-Malcriado niño, no sabes que si no obedeces a lo que pida esa niña nos sacarán de aquí, ¿A dónde diablos iremos si me quedo sin empleo? le gritó ella.


Era de noche, muy  oscura y silente, al  parecer todos ya dormían. La fría atmósfera proveniente de los árboles, que bordeaban un gran lago, se mezclaban con los ronquidos mortíferos que se escapaban por debajo de las puertas de las habitaciones.
La puerta del ático se abrió produciendo un chillido casi tenebroso, ahora el pasillo que estaba a oscuras, era bañado por el halo de luz proveniente de la lámpara de gas. Madre e hijo caminaron como almas solitarias por un pasillo donde había nada más que paredes claras. El foco de luz terminó por detenerse en una amplia cocina, rodeada de anaqueles y estantes donde había desde; conservas enlatadas hasta grandes cantidades de arroz en costal. La lámpara que ahora reposaba en una mesa de mármol rustico, anunciaban que los ojos del chico se desbordaban de pavor mientras su madre abría los anaqueles o estantes. Aquella familia era numerosa y de un paladar de gran categoría así que, a la hora de abastecer su cocina no escatimaban gastos.

-Yo te advertí muchacho insolente, que si me metías en problemas me las ibas a pagar. Sentenció la madre.

-No mamá, no lo volveré hacer .pero no me dejes en esta cocina, yo la otra vez aquí vi a una anciana paseándose por el pasillo.

-Déjate de estupideces, los  fantasmas no existen. Ahora si estás inventando historias para que no te castigues estás equivocado.

-No miento es cierto, se arrodilló frente a la larga falda de la mujer.

-¿Ves todos los alimentos enlatados que hay allí?

-Si los veo, pero otra vez no mamá- rogó él.

-Esta será una buena lección para que te termines de aprender los números de una vez por todas.

-Otra vez no, prometo portarme bien.

-Silencio, no quiero que vayas a despertar a los patrones. Ahora ya sabes que quiero que revises todas las fechas de vencimiento de toda esa comida enlatada que hay, y no quiero errores, porque si alguien se llega a enfermar va a ser tu culpa.

La mujer abrió un cajón de madera colgado de la pared y sacó una vela con unos fósforos. La vela alumbraba en unísono con la lámpara de gas, el crío seguía pegado a la falda de su madre como goma de mascar, se oponía a la idea de pasar la noche en la inmensa cocina, pero su madre le apartó con violencia.

Es casi la media noche y la planta de energía no será prendida hasta las seis. Así que aprovecha tu tiempo antes de que la vela se apague, y hasta que no termines, no te quiero ver en el cuarto. Es mucho trabajo, por lo que te recomiendo que te apresures.

La lámpara de gas ahora se alejaba frente a los ojos del menor, hasta que, a lo lejos se perdió por culpa de una inesperada pared. Ahora él estaba solo con una ardua tarea que emprender, impuesta por una soberbia madre que se tomaba sus castigos muy en serio.

Amparado por una humeante luz, golpeado por un horror constante y que siempre lo hacían mirar para todos lados, no tuvo más remedio que acatar esa injustas ordenes.











Luego de leer el texto con el que colaboró, invito a todos los lectores que lo visten en su perfil de Facebook:





Por cierto, el título del fragmento, tal vez varíe en el futuro. 

6 comentarios :

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Aunque los fantasmas fueran irreales, el temor es real. Así que ese castigo es extremo.

Teresa Oteo dijo...

Ya conocía al autor y había leído este fragmento gracias a facebook.
Como dice Demiurgo el temor es real y eso es lo que más impresiona, la atmósfera y el ambiente de la narración es muy bueno y seguro que pasarán cosas muy interesantes... ojalá tengamos ocasión de leer la continuación algún día.
Un placer leerte Vladimir, nos seguimos!
Besos!!

Judith dijo...

Muy bueno en verdad!! No conozco a Vladimir pero con este texto tan intenso con ese panorama tan perturbador, ya me entraron ganas de conocerlo!!
Como seguirá la historia? creer o no creer?? los fantasmas podrían aparecer?, todo podría suceder !!
Besos

Judith dijo...

Lo tengo como amigo en el facebook y no lo sabia, recién me entero xD!!
jajajajaja!

Sindel dijo...

Muy buena la historia, que deja con ganas de saber más, que pasará después?
Los peores fantasmas son los que producen nuestros pensamientos y los ambientes tenebrosos los hace renacer cuando menos lo esperamos.
Un beso.

LuisBernardo Rodriguez dijo...

Gracias a todos por comentar. Judith, esas cosas pasan mas cuando tienes más de 5000 contactos jeje. Demiurgo y Teresa gracias por las palabras para el autor. Sindel muchas gracias por el comentario.
Este fragmento plantea una escena que suguiere más de lo que dice. Veremos que futuro le brindará Vladimir a su historia. Desde LDU le deseamos éxitos y energía para concretar su proyecto.